Vamos a los «pelpas»: ¿cuántos meteoritos te tienen que caer para igualar la insólita historia de Messi y Yamal?
Todos vimos la foto. Casi nadie calculó las probabilidades. Y es un ejercicio mental brillante.
En el mundo de las matemáticas y la física, este tipo de cálculos se resuelven utilizando un método conocido como la Estimación de Fermi, que consiste en desglosar un problema aparentemente imposible de calcular en una serie de probabilidades independientes más pequeñas y luego multiplicarlas entre sí.
Vamos a bajar a tierra esta locura estadística paso a paso.
1. El origen: ganar la rifa de la bañadera
Como bien relata la historia, la familia de Lamine Yamal llegó a esa sesión fotográfica de UNICEF de 2007 porque ganó un sorteo en su barrio (Rocafonda, en Mataró, Cataluña). Si estimamos de manera conservadora que en ese sorteo solidario participaron unas 5.000 familias de la zona con bebés de esa edad, la probabilidad del encuentro inicial es:
- 1 en 5.000
2. El filtro de la élite: llegar a Primera División
España tiene una de las infraestructuras de fútbol base más grandes de Europa, con cientos de miles de niños federados. Las estadísticas deportivas marcan un filtro brutal: aproximadamente solo 1 de cada 10.000 chicos que ingresan a un sistema de divisiones inferiores logra debutar y consolidarse en un equipo de Primera División de las grandes ligas.
- 1 en 10.000
3. El embudo de la Selección: ser titular de «La Roja»
No alcanza con ser profesional; el bebé de la foto tiene que convertirse en un fuera de serie. De los miles de futbolistas profesionales españoles en activo a nivel mundial, el técnico solo convoca a 26 para la Copa del Mundo, y apenas 3 o 4 ocupan los puestos de ataque titular. Podemos estimar la chance de que un profesional top llegue a ser el delantero estrella de su selección en:
- 1 en 100
4. La Matrix deportiva: el choque cronológico en la final
Acá es donde el cálculo se vuelve verdaderamente bizarro. Para que se crucen, tienen que darse tres milagros simultáneos:
- Que España llegue a la final.
- Que Argentina llegue a la final.
- Que Messi, un delantero, desafíe la biología y siga siendo titular indiscutido y capitán de su selección a los 39 años (algo estadísticamente anómalo en el fútbol moderno).
Siendo sumamente generosos con las potencias futbolísticas de ambos países, la probabilidad de que todo este contexto se alinee exactamente en el mismo Mundial es de, al menos:
- 1 en 500
La ecuación final
En probabilidad, para calcular la posibilidad de que una serie de eventos independientes ocurran uno tras otro, se deben multiplicar sus probabilidades. Matemáticamente se expresa así:
Reemplazando por nuestras estimaciones de Fermi:
Estamos hablando de una probabilidad de 1 en 2,5 billones (dos millones y medio de millones).
Para poner esta demencia estadística en perspectiva del mundo real:
- La probabilidad de ganar el premio gordo del Quini 6 o el Loto es de aproximadamente 1 en 9 millones.
- La probabilidad de que te caiga un rayo a lo largo de tu vida es de 1 en 15.300.
- La probabilidad de morir por el impacto de un meteorito es de 1 en 1,6 millones.
Básicamente, era muchísimo más probable que a la familia de Yamal le cayera un rayo mientras cobraban el premio mayor de la lotería el mismo día que un meteorito impactaba en Barcelona, a que ese bebé que Messi bañó en 2007 terminara enfrentándolo en la final de un Mundial 19 años después.
El fotógrafo del video se quedó cortísimo: no fue ganarse la lotería, fue romper por completo las leyes de la estadística.
La respuesta al titular
Pero, si leíste hasta acá, me gustaría llevarte todavía un poco más lejos. Vamos a hacer la cuenta exacta, porque el resultado matemático es escalofriante.
Como escribí antes, la estadística global marca que la probabilidad de que una persona muera por el impacto de un meteorito a lo largo de su vida es de 1 en 1,6 millones (1.600.000).
Para saber cuántas veces te tiene que impactar un meteorito de forma independiente para igualar la locura de la foto de la bañadera, tenemos que elevar esa probabilidad:
Es decir, la probabilidad de sufrir el impacto de dos meteoritos distintos es de 1 en 2,56 billones.
La respuesta al titular es exactamente dos.
Matemáticamente hablando, era igual de probable que a ese bebé le cayeran dos meteoritos encima a lo largo de su vida, a que terminara disputando la final de una Copa del Mundo contra el mismísimo jugador que lo sostuvo en brazos en esa sesión fotográfica.
Ahora sí: curiosidades aparte, disfrutemos la final.
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